Cuelga ágil el vacío
y enrosca su cola
en los posos del suspiro
rendido, que agota
el seco cuerpo y su alivio,
partiendo gota a gota,
desde la cabeza sin auspicio
ni unos ojos que sollozan,
sin que inmuten los rasguños
en la calcada sombra,
donde un lunar en auxilio
en medio se ahoga;
donde todo se ha unido
y distinguir nada toca;
en que la luz ha fundido
su distinguida nota.
Sin matiz, salvo el lucido
semblante de la congoja.
Cuando ya no queda nada, ni lagrimas tan siquiera...
ResponderEliminarBuena poesía, trabajada en sus palabras.
Un saludo.
"Sin matiz, salvo el lucido
ResponderEliminarsemblante de la congoja." Excelente!!!!!!!
Saludos
Sin el sonrojo de los licores
ResponderEliminarni la miel de mil amores
sopla al viento los temores
de gentiles y señores.
un besito.