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NEBULOSAS, de Javier Perales


A los pinceles que visten el gris

El perfume que crece en nebulosas
empaña los rostros de retratos en la pared,
como aroma de incienso
y vapor de ropa en dormitorio,
mujeres con peinados imposibles,
ojos abiertos de par en par,
láminas claras igual que auroras boreales.

Melancolía presente en papel pintado,
colores agridulces caídos en gracia,
trazos caprichosos rendidos a merced,
inspiración creando versos,
sabor amargo de madera,
lámparas de ámbar y pedrería,
diademas de bisutería.

Espectros de damas blancas y anjanas,
reinas de las nieves y geishas,
vestidos de terciopelo malva,
batines chinos en espejos y camafeos,
cuerpos tatuados en lienzos,
figuras sinuosas buscando espectadores cautivos,
habitantes nocturnos entre cortinajes de sombras,
danzantes sensuales y fértiles como cerezos en flor.

fotografía:POWEREDby NEL
extraída del recital de Javier Perales y Gerardo Ramos "Dos en la carretera"
Café Doble Arte - 9 abril 2010

CIBORG?, de Marianella Ferrero



Soy una máquina
que finge ser persona
y una persona
que se acostumbró a ser máquina
o una mezcla perversa
o una semilla a medias
sin saber dónde
sin saber cuándo
el espacio inespecífico
donde dejo de ser yo
y soy esto
perdida en la mitad no escrita de la historia.

ilustración de Jan Saudek

EXPIRA HASTA UNA LAGRIMA, de María Ferreiro


Cuelga ágil el vacío
y enrosca su cola
en los posos del suspiro
rendido, que agota
el seco cuerpo y su alivio,
partiendo gota a gota,
desde la cabeza sin auspicio
ni unos ojos que sollozan,
sin que inmuten los rasguños
en la calcada sombra,
donde un lunar en auxilio
en medio se ahoga;
donde todo se ha unido
y distinguir nada toca;
en que la luz ha fundido
su distinguida nota.

Sin matiz, salvo el lucido
semblante de la congoja.

TERREMOTO EN HAITI, de Marianella Ferrero


Las estatuas se lamen los labios
bajo el pétreo labio hay baba
y los pies descalzos y fríos
no pueden estarse,
no tienen los pies de barro
como ídolos falsos
nos miran con ojos quietos
nos pisarán.
Aplastaditos, sin cuna, sin mano, sin teta
sin nada

Nº 1, de Alen Kerish



En este mar inmenso
cuando me ahogo en mis recuerdos,
tus besos me dan oxígeno
para seguir viviendo.

Cuando el sol calienta y me quemo
en las llamas de este infierno,
tu sonrisa me da aliento
para resistir al tiempo.

Cuando el frío me abotarga
en lo más profundo del invierno,
tus abrazos arropan
este corazón eterno.

Cuando la noche lúgubre cae
y de tu ausencia siento miedo,
tu dulce voz alumbra
la oscuridad de este tormento.

Cuando el viento golpea
los cimientos de mis sentimientos,
tu Amor me da la fuerza de Atlas
para aguantar los cielos.

Cuando mis fantasmas perturban
la paz de este cementerio,
lamento que todo haya acabado
y apuro el último verso
de este epitafio.

"Es duro acostumbrarse a
ver cadáveres en las
esquinas de las sonrisas"
J. Galíndez

CIUDADES ELÉCTRICAS





El pasado jueves 12 de noviembre, el salón de actos de La Vidriera (Maliaño - Cantabria) acogió el espectáculo "Ciudades Eléctricas", un auténtico show donde se combinó la poesía, la música y la pintura.
Javier Perales nos deleitó con sus blues en forma de poema de su último libro "Esperando al tiempo", perfectamente sincronizado con la música, la armónica y los punteos acústicos de Jadris, quien intercaló varios de los temas recogidos en su álbum "Tras la sombra de Will Munny", último trabajo discofrágico de Jadris & Los líos, un soberbio abanico de once canciones con verdadero "sabor a carretera". Y para aderezar la ensalada de versos y estrofas musicales, Valvanuz Lezcano dejó que sus manos se movieran al ritmo de lo que escuchaba para trasladar todas esas sensaciones sobre un gran lienzo en blanco.
Fue un auténtico cartel de lujo; una de esas experiencias escénicas que dificilmente pueden olvidarse; fue, de nuevo, la magia de la poesía, salida de la chistera de los mejores prestidigitadores.
BLUES, de Javier Perales
El blues de las camas incorruptas,
de la noche que se consume en vano,
de un amanecer tan largo.
Las estrofas melancólicas del que espera,
del sombrero de copa en el armario,
de unas botas sin estrenar.
El nocturno en un piano desafinado
suena como el viento que bate las hojas,
igual que la brisa secando tus lágrimas.
Sigue la canción triste de este invierno,
el trozo de pan que falta en sus manos,
el último trago en la botella
es música de tejados raídos,
son huellas cansinas en la playa,
es el brazo que lucha por alzar el puño.
KILÓMETRO 43, de Jadris
En cada calle de la gran ciudad
hay un amante de contestador
mientras el mundo sigue dando vueltas
y brillan las farolas.
En el kilómetro 43
las carreteras están llenas de perros,
gasolineras con hambre de amor
y mánagers de feria.
La línea que separa
está tocando fondo
el límite entre bien y mal.
Tú me mirabas con ojos lascivos,
yo te invité a una copa,
me desperté solo al amanecer
en un hotel sin nombre.
En el kilómetro 43
tú te alejabas entre faros de niebla,
la reina de las noches de placer
y un corazón de piedra.
La línea que separa
está tocando fondo,
el límite entre bien y mal,
amantes de madera
y fuego en el volante.
Kilómetro 43.
lienzo: Valvanuz Lezcano
fotografías: Mikel Lado Peña

LAGRIMAS TARDIAS, de Mikel Lado



Mis lágrimas se estrellan
contra el limpiaparabrisas
en esta noche de oscuridad
en la baldía carretera maldita,
que quebró mi espíritu
me arrancó el corazón
y mi última existencia,
herencia de tus mentiras.

La autopista sin retorno
sin una señal de bienvenida
sin descanso, sin guía,
camino inminente
al infierno de tu ausencia
y al triunfo de tu nueva vida,
y sin una lágrima tardía
al final, cercano de la mía.

fotografía de Jean Jacques André