El nota encadenaba desacordes,
trasteaba sin talento,
sus ilusas manos
mancillaban las canciones.
La noche no le amaba más,
él amaba la noche,
veneraba el exceso y el derroche.
Al no componer, no suponía
que al componer, John Lenon
asía su cuello con la cuerda
en clave de soga
de ese blanco piano inmaculado
que no llegó a imaginar esto...
Pero de vez en vez paría
hijos que no veían la mañana,
deformados sones, algarabía de sombras,
improvisado amor de deficiente melodía.
El nota lo sabía bien,
aunque oculto, encontraba tardes
de verdad y vino adjunto
en que la claridad le roía.
Rozaba el contraste,
greñas , trapos y colgantes.
Creía en la justicia enrollándose
con el mago bajo la tenue luz
del candil del viejo ermitaño.
El nota es una víctima homicida,
con tantos complejos, Electra y Edipo
colman sus manos;
su madre preguntándose...
¿Qué habremos hecho mal?
Derritiéndose, mientras su padre,
piensa, desde la anciana bondad...
¡¡ Que pena de hostia a tiempo... !!
Ya casi con cuarenta,
el nota, no llega a verlo,
no llega a verlo nítido, tan dispuesto...
De repente, le dio por otear las ofertas
de empleo, y se encontró...
¡Oh claridad mística!
Con una crisis rondando de por medio...
Habrá que seguir poniendo la mano
y maltratando el instrumento...
Una esquina, unos versos, unos acordes de guitarra al compás de las luces de neón. Aceras, adoquines, kilómetros de asfalto y carretera. Las botas gastadas aprietan mucho más que antaño y el cuero de la cartera no huele igual que antes. Camisetas blancas de tirantes, arpegios con cuerdas de metal y el sudor de las paredes de un local más que se agita entre copas de vino y vasos de cerveza. La banda de los corazones solitarios hace tiempo que está de gira, dicen que pronto volverá por aquí, mientras la poesía intenta doblar los renglones torcidos de una realidad que se mueve demasiado deprisa. Vasos cortos de licorprohibido que baja por la garganta y macera en las tripas, una tarjeta de visita amarillenta con las esquinas gastadas, hemos llamado a tu puerta, hoy estás de suerte.
Después de su vigésimo aniversario 2004/2024, Absenta Poetas, continúa en la acción directa, combinando las ediciones de su revista con los recitales y conciertos. Vuelven años de pisar el mármol de los bares, pubs, salas, bibliotecas y librerías, la tierra sin techo que se viste al aire libre y las habitaciones de los poetas y músicos que siguen dando vida a este viaje con forma de proyecto de largo recorrido. Más de 17.000 ejemplares sueltos, que vuelan sin retorno, como testigos agradecidos de esta andadura que sigue mirando al futuro, para daros las gracias a todas y a todos los que apoyáis este compromiso. Velas, incienso, dos monedas para los caídos y un brindis para tod@s vosotr@s... Absenta Poetas, seguimos...
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