CIBORG?, de Marianella Ferrero



Soy una máquina
que finge ser persona
y una persona
que se acostumbró a ser máquina
o una mezcla perversa
o una semilla a medias
sin saber dónde
sin saber cuándo
el espacio inespecífico
donde dejo de ser yo
y soy esto
perdida en la mitad no escrita de la historia.

ilustración de Jan Saudek

EXPIRA HASTA UNA LAGRIMA, de María Ferreiro


Cuelga ágil el vacío
y enrosca su cola
en los posos del suspiro
rendido, que agota
el seco cuerpo y su alivio,
partiendo gota a gota,
desde la cabeza sin auspicio
ni unos ojos que sollozan,
sin que inmuten los rasguños
en la calcada sombra,
donde un lunar en auxilio
en medio se ahoga;
donde todo se ha unido
y distinguir nada toca;
en que la luz ha fundido
su distinguida nota.

Sin matiz, salvo el lucido
semblante de la congoja.

POEMAS JUNTO AL FUEGO






Una vez más, los poderosos acordes y rasgueos de las guitarras de Sesi y Gerardo Ramos, volvieron a acompañar a los versos de los Absenta Poetas; esta vez, la cita tuvo lugar en la Biblioteca Municipal de Los Corrales de Buelna, donde Javier Perales, Mikel Lado, Alen Kerish, Juanjo Galíndez, Marianella Ferrero e Isidro R. Ayestarán desgranaron poemas de su propia cosecha y de la ajena para hacer pasar una velada agradable a la gente que llenó la Biblioteca Municipal, bajo un tenderete donde colgaban las portadas de nuestra revista y el cartel del espectáctulo, con una soberbia fotografía de Fer Domínguez.
Dos tandas de dos poemas cada uno, un intermedio musical y un final que cautivó a los espectadores: un tango interpetado a medias entre la voz magistral de Patricia y la sensualidad poética de Marianella.
Una vez más, un recital de poesía con sabor a verso certero.
En esta ocasión, cercanos al fuego de la gente que, cada día, nos acoge y nos arropa.
Mil gracias a todos por seguirnos.

7 DE MAYO, de Mikel Lado



Una cerveza te estalla contra el suelo
escapada entre tus torpes dedos
cuando la vida, rota
cobra un sentido extraño
en el filo de navaja de la madrugada.

ella, que da sentido
a tus mas oscuras pesadillas
transformadas ahora en profundas heridas
que se abren de noche, te estremecen el día
y te arrebatan la savia y los sueños.

Para que todo viaje disparatado
se convierta en salida suicida
hacia atrás, ... hacia ninguna parte
a lo más hondo de una curva cerrada
que debería darse descanso y paz.

Pero sólo se ríe de ti
y una noche más, te esquiva
ayudada por su cómplice maldita
tu conciencia, cobarde y limpia.

Y te deja encerrado en tu cruel hastío
de otro solitario amanecer, sin nada.

lámina de Jan Saudek

all about SALINGER, de Marianella Ferrero



Alguien escribió por ahí:

“Los sentimientos de anonimato y oscuridad de un escritor constituyen la segunda propiedad más valiosa que le es concedida”

¿Cual es la razón perversa que justifica saber sobre la vida privada de las personas para revolver en sus entrañas y sus recuerdos? Jarome David Salinger nos regaló El Guardián entre el centeno, ¿qué mas queremos saber?
Nació el 1 de enero de 1919 y murió el 27 de enero de 2010, la semana pasada.
Muerte natural a los 91 años.
Contradictorio, extraño y solitario.
¿Maníaco depresivo? ¿Rebelde sin causa?
¡Qué más da! Su libro publicado en 1951 conmovió por la crudeza de su vocabulario y por la fidelidad con que retrató las peripecias de un adolescente mal estudiante de clase media norteamericana.
Holden, rebelde e irónico, se convierte en icono para varias generaciones a través de su relato, mostrando una descripción cruda, sencilla y fresca de su realidad, que odia, la hipocresía, las cursilerías y a los que le mienten.
Salinger, recluido durante años, nunca quiso ser portada ni entrevistado, quizás el asomarse al mundo fuera demasiado para él, quizás el mundo sea demasiado para todos también, y en esa incomprensión de nuestra especie deambulemos sin remedio.
Algunos lo recordaremos siempre por su regalo, otros se empeñaran ahora en descubrir si existe legado póstumo de obras inéditas, mientras su flaca cara con ceño fruncido nos observará buscando más y más repuestas para comprender la fugacidad de tanta miseria.

EL CAZADOR DE LOS SUEÑOS, de Isidro R. Ayestarán


Correr, volar,
alcanzar la cumbre de los sueños,
alzarse sobre la cúspide de los soberbios,
evadirse de artificios sin sentido,
llegar a lo profundo de tu corazón…

Colocar una manta al muerto de frío,
ser el remo de los que los reman
en busca de un paraíso,

Llegar a ti, ser uno en dos cuerpos,
ser el espíritu que lo envuelva todo
en esta noche oscura,
alumbrarlo todo con la intensidad
de un abrazo, de un beso, de un guiño,
de una mano tendida,

de esos nervios antes del impacto final,
de caras de sorpresa al abrir
el baúl de la ilusión,
al sentir en tu mirada,
al percibir en tu gesto,
un sueño hecho realidad…

Mirarte, entenderte, sonreírte,
estar contigo sin palabras,
darte de comer si fuera preciso,
arrancar con mis manos del suelo
el agua que sacie tu escasa luz,
fundirme en un abrazo, sonreír a tu lado,
ser niño desde mi párvula madurez,
emocionarme contigo por las mismas cosas,
ser tú… ser tú…

¿Qué me llaman ingenuo?
¿Qué se ríen de mí?
¿Qué los gobiernos se carcajean ante centros
de mierda con traje, corbata y maletín?

Estoy por encima de ellos,
de sus carencias absolutas,
de su inmisericordia…
Y es que yo, simplemente,
soy el cazador de los sueños.

TERREMOTO EN HAITI, de Marianella Ferrero


Las estatuas se lamen los labios
bajo el pétreo labio hay baba
y los pies descalzos y fríos
no pueden estarse,
no tienen los pies de barro
como ídolos falsos
nos miran con ojos quietos
nos pisarán.
Aplastaditos, sin cuna, sin mano, sin teta
sin nada

CAUSAS AJENAS, de Juanjo Galíndez



Rendiré un lugar
a tus amaneceres
de pocas palabras
y justos besos.

Al silencio respetado,
al abrazo antes
de perderme en el embozo
a tu costado.

Cuánto bien mimado lo comedido.
Cuánto mal exigiendo lo sembrado.

Tú pedías a granel
lo que yo hilvanaba en reservados.

Tú tan externa,
yo tan intrincado.

Pero la culpa
no fue tuya ni mía,
no.
Fue de los escaparates de neón,
de los mensajes subliminales,
de los anuncios fetiche y los designios de vecindario.

¡Qué pena!, no supimos adaptarnos
a la tierra y a sus ciclos...

Yo... Un ganadero fiel al ordeño regular
y al trasiego de los pastos.

Tú, una agricultora pendiente de la poda limitada
y el riego diario.

Pero en cambio, ¡Qué pena!. No supimos adaptarnos.
Yo... Camino por las calles coleccionando vasos vacíos
e ilusiones.
Tú... vives sola en el perfecto orden de una casa
que me hace recordar los juguetes rotos del pasado.

ilustracion de Jan Saudek

Nº 1, de Alen Kerish



En este mar inmenso
cuando me ahogo en mis recuerdos,
tus besos me dan oxígeno
para seguir viviendo.

Cuando el sol calienta y me quemo
en las llamas de este infierno,
tu sonrisa me da aliento
para resistir al tiempo.

Cuando el frío me abotarga
en lo más profundo del invierno,
tus abrazos arropan
este corazón eterno.

Cuando la noche lúgubre cae
y de tu ausencia siento miedo,
tu dulce voz alumbra
la oscuridad de este tormento.

Cuando el viento golpea
los cimientos de mis sentimientos,
tu Amor me da la fuerza de Atlas
para aguantar los cielos.

Cuando mis fantasmas perturban
la paz de este cementerio,
lamento que todo haya acabado
y apuro el último verso
de este epitafio.

"Es duro acostumbrarse a
ver cadáveres en las
esquinas de las sonrisas"
J. Galíndez

PRINCIPIO DE UN FINAL, de Sol Bezanilla


Esta mañana me ha hecho un guiño la memoria
ha abierto sus párpados, ha enseñado sus pupilas,
esa pupila grande y ese oscuro laberinto a donde
va a parar el alma, tranvía con raíles chispeantes.
He oído el ruído de tu risa,
niebla cayendo, que devora trozos de mi alma,
ADN de mi piel quemada
por tu aliento extraviado y tus
palabras con puntos de fuga,
ojos de simas, hondos y certeros,
cavernas oscureciendo los días,
ocres sombras desgranando la luz
contra el tiempo, péndulo escondido
cayendo bajo mantas
de vigilia de sueños.
Hoy también mis párpados han cerrado
puertas cruzadas, desprendidas, atracadas,
umbral traspasado.
Ahora tengo rosas en las manos,
misterios en mi alma,
ojos asomados a miradas
de vértigo, El Sáhara en Oasis
de aire volátil envolviendo órbitas,
acariciando la sed de querer siendo.

CIUDADES ELÉCTRICAS





El pasado jueves 12 de noviembre, el salón de actos de La Vidriera (Maliaño - Cantabria) acogió el espectáculo "Ciudades Eléctricas", un auténtico show donde se combinó la poesía, la música y la pintura.
Javier Perales nos deleitó con sus blues en forma de poema de su último libro "Esperando al tiempo", perfectamente sincronizado con la música, la armónica y los punteos acústicos de Jadris, quien intercaló varios de los temas recogidos en su álbum "Tras la sombra de Will Munny", último trabajo discofrágico de Jadris & Los líos, un soberbio abanico de once canciones con verdadero "sabor a carretera". Y para aderezar la ensalada de versos y estrofas musicales, Valvanuz Lezcano dejó que sus manos se movieran al ritmo de lo que escuchaba para trasladar todas esas sensaciones sobre un gran lienzo en blanco.
Fue un auténtico cartel de lujo; una de esas experiencias escénicas que dificilmente pueden olvidarse; fue, de nuevo, la magia de la poesía, salida de la chistera de los mejores prestidigitadores.
BLUES, de Javier Perales
El blues de las camas incorruptas,
de la noche que se consume en vano,
de un amanecer tan largo.
Las estrofas melancólicas del que espera,
del sombrero de copa en el armario,
de unas botas sin estrenar.
El nocturno en un piano desafinado
suena como el viento que bate las hojas,
igual que la brisa secando tus lágrimas.
Sigue la canción triste de este invierno,
el trozo de pan que falta en sus manos,
el último trago en la botella
es música de tejados raídos,
son huellas cansinas en la playa,
es el brazo que lucha por alzar el puño.
KILÓMETRO 43, de Jadris
En cada calle de la gran ciudad
hay un amante de contestador
mientras el mundo sigue dando vueltas
y brillan las farolas.
En el kilómetro 43
las carreteras están llenas de perros,
gasolineras con hambre de amor
y mánagers de feria.
La línea que separa
está tocando fondo
el límite entre bien y mal.
Tú me mirabas con ojos lascivos,
yo te invité a una copa,
me desperté solo al amanecer
en un hotel sin nombre.
En el kilómetro 43
tú te alejabas entre faros de niebla,
la reina de las noches de placer
y un corazón de piedra.
La línea que separa
está tocando fondo,
el límite entre bien y mal,
amantes de madera
y fuego en el volante.
Kilómetro 43.
lienzo: Valvanuz Lezcano
fotografías: Mikel Lado Peña

DESEMBARCO en MADRID




El pasado miércoles día 4, y durante toda una semana, ABSENTA POETAS desembarcó en Madrid de la mano de Isidro R. Ayestarán y Mikel Lado, en el Club Bukowski, local que sirve de punto de encuentro cultural y que está ubicado en pleno corazón del barrio de Malasaña, en la calle Vicente Ferrer. El primero presentó su Cabaret de los Sueños, en un monólogo teatral y musical con lo más duro y comprometido de su repertorio: la lapidación de mujeres, el asesinato de homosexuales en Irán, las víctimas inocentes en cualquier conflicto bélico. Por su parte, Mikel presentó nuestra revista, hizo una exposición con nuestras actividades y nuestros objetivos, y recitó uno de sus poemas, dedicado a Mario Benedetti.
Tanto en la jam de poemas del miércoles, como en la de relatos del domingo 8, los asiduos al Bukowski, también poetas que se lanzaron a recitar sus diversos trabajos, se interesaron por ambas obras, logrando crear un clima y ambiente poético verdaderamente admirable.
Desde estas líneas, vaya nuestro agradecimiento a Inés Pradilla, la Maestra de Ceremonias del local, a todo el público del Bukowski por su respeto y silencio, y a la revista YAREAH, que cubrió el acto teatral y de presentación de la revista.
Fue el primero de los muchos actos que realizaremos fuera de Cantabria.
Absenta, sin duda alguna, se encuentra en su mejor momento de expansión.
Mil gracias a todos.

EL UNIVERSO AZUL, de Juanjo Galíndez


El universo azul
te invita a caer
desde una única parte.
Las escaramuzas de sus hijos
se cuelan acantilados
una mañana más,
y viven sus vidas,
miman su cuidado,
rumian su amor picado.
No es lo mismo
llegar entre sollozos
que morir chillando,
y que el aire te olvide
sin transportar tu voz.
El universo azul
no refleja sombras,
las abraza en su porvenir,
en su caudal callado.

ESTRENOS, de Marianella Ferrero



Si vuelvo, seré otra,
nunca más serás vos,
ni serás tampoco
testigo de mi añoranza,
porque no podré extrañar
lo que no me has dado.
Extrañaré entonces
la cuna de otro abrazo
y al pisarte
dejaré las huellas
de mil huellas
de caminos exiliados.
fotografía de Jan Saudek

LA PROFECIA MAS EXACTA, de Angel Gómez del Pozo



Sin duda sé que llegará el momento amargo
de aceptar la profecía más exacta:
el fin de mi estancia entre la luz humana,
el inicio del latido exento.

El frío son de unas campanas
divulgará la tregua sofocada.
Intuyo alguna flor, alguna lágrima,
pero soy sólo uno más en esta pausa.

El llanto y el dolor se irán difuminando
por la extensa vereda de la desmemoria.
Al fin cruzaré el áspero desierto,
me mudaré de casa,
entregaré el bastón de acatamiento,
cansado del error y el desacierto,
cansado de acatar tanto silencio,
cansado de rimar palabras y emociones,
pero no me pesará el haber amado.

fotografía de Pascal Renoux

LAGRIMAS TARDIAS, de Mikel Lado



Mis lágrimas se estrellan
contra el limpiaparabrisas
en esta noche de oscuridad
en la baldía carretera maldita,
que quebró mi espíritu
me arrancó el corazón
y mi última existencia,
herencia de tus mentiras.

La autopista sin retorno
sin una señal de bienvenida
sin descanso, sin guía,
camino inminente
al infierno de tu ausencia
y al triunfo de tu nueva vida,
y sin una lágrima tardía
al final, cercano de la mía.

fotografía de Jean Jacques André

ESTRELLAS, de Javier Perales



Robé un puñado de estrellas
en un descuido,
las guardé en mis bolsillos,
en tarros de cristal,
escondidas debajo de la hierba,
robé un puñado de estrellas
en un descuido,
tímidamente asoman su luz
entre mis bolsillos.

fotografía de Jan Saudek

EN UN ESTADO DE FRAGILIDAD APARECERA LA VALENTIA, de Oscar Domínguez


Estoy intentando llevarte
al escondite iluminado de mi vida
con los ojos vendados
con un verso atado
a tus muñecas invadidas por gaviotas.

Estoy intentando descubrirte mundos nuevos
como hace un turista en una ciudad imperial
para que dilates tus pupilas al escuchar
las esquinas que doblarás en mis palabras de amor.

Estoy intentando llevarte
por los caminos más enrevesados
de la verdad más incierta, con esos atajos
que quizás no quisieras,
para quitar importancia al destino dentro del trayecto.

Estoy intentando descubrirte
que nuestro pálpito no será un pasajero
en vuelo de bajo coste
porque para el amor hace falta tiempo y vocación,
pero también un billete de responsabilidad.

Estoy intentando llevarte
las lágrimas en una maleta cerrada
tirando la llave al sumidero de la tristeza
para que tu sonrisa sea una luz que alumbre mi vida.

Al verso de Luis García Montero
fotografía de Pascal Renoux

LA MADRE HERIDA, de Juanjo Galíndez



Entre tu tendencia a mecer
la primera luz
por el caminito de plata
desaparezco sin apenas nada.
Entre tu vaivén en mar
inundando el recuerdo
con sabor a sal y a nada.
Entre la cabeza agrietada
y la fisura del olvido
tras el siguiente resoplido
para quedar con nada.
Mojado en vida,
empapado en rastros de realidad,
asomándome a la fe
que termine con mi sed
para quedarme contigo.

fotografía de Isidro R. Ayestarán

LA PIEL DE LOS DIAS, de Soledad Bezanilla



Esa piel de las manos estrechadas
los brazos, abrazados, de torsos
esculpidos, de piernas entrelazadas
de pies caminando, danzando, saltando
asfaltos, tierras, arenas
dejando huellas errátiles
entre el impuro olvido
de nuestra ya no desigual vestidura
se me hace sombra arrebatada
embriagada de olvido
puedo curvar la madrugada
para hacer más mío el tiempo y
dártelo y hablarte por fin
de la primavera, de la piel
del aire, del viento, de la luna, del sol
deslizándose por mis modestos hombros
suspendidos como una sábana
donde se sueña mientras los días
hacen, deshacen, mudan la piel.

fotografía de Isidro R. Ayestarán