
Esta mañana me ha hecho un guiño la memoria
ha abierto sus párpados, ha enseñado sus pupilas,
esa pupila grande y ese oscuro laberinto a donde
va a parar el alma, tranvía con raíles chispeantes.
He oído el ruído de tu risa,
niebla cayendo, que devora trozos de mi alma,
ADN de mi piel quemada
por tu aliento extraviado y tus
palabras con puntos de fuga,
ojos de simas, hondos y certeros,
cavernas oscureciendo los días,
ocres sombras desgranando la luz
contra el tiempo, péndulo escondido
cayendo bajo mantas
de vigilia de sueños.
Hoy también mis párpados han cerrado
puertas cruzadas, desprendidas, atracadas,
umbral traspasado.
Ahora tengo rosas en las manos,
misterios en mi alma,
ojos asomados a miradas
de vértigo, El Sáhara en Oasis
de aire volátil envolviendo órbitas,
acariciando la sed de querer siendo.