RES PUBLICA, de Alen Kerish


"Podrán cortar las flores, pero nunca podrán detener la primavera" (Pablo Neruda)

Está la botella medio vacía
sucia, gris, cubierta de polvo y tierra
producto de la mísera sequía,
de los amores perdidos, sin tregua.

En el viento los perros de la guerra,
ladraron, mordieron con furia y fuerza
y allá, solos, quedamos en la sierra
allá, con la esperanza en la tristeza.

Allá arriba, me eché al monte por Ella,
la dueña de mi vida y mis ideas
y en el cielo la vi, como una estrella
roja, con cinco puntas y una mueca.

Estaba radiante como una niña,
como una muchacha con su mantilla,
-Ah! ya lo entiendo- un ojo me guiña
por ser combatiente de la guerrilla.

Se encuentra la luna muy escondida
tras una oscura nube, muy sombría,
es una advertencia:-alguien peligra-
del bosque se asoman diez carabinas.

-¡Atentos emboscados, a esos lados!-
los guardias civiles cubren los flancos.

-No temas luna-, -Tú tampoco estrella-
aunque los guardias nos sigan las huellas.

-No os preocupéis, no nos cogerán vivos-
queridos astros, que de eso es testigo
el ojo del búho y la dinamita.
-No esté triste la rosa- así es la vida.

Y dile a mi madre, luna lunera
que no llore mi muerte, así es la guerra,
que en el jardín la he dejado, en la mesa
una botella que está medio llena
para que pueda olvidar la miseria
y que recuerde que valió la pena,
para que brinde por una victoria
que no vino nunca, que fue pasajera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario