EL DOLOR DE YA NO SER De Marianella Ferrero

Poca cosa, meridiano,
línea paralela que parte y reparte.
Quebrados los azules.
Poco cielo se ve desde lo oscuro
y el infinito suena a eterno.
¿Será el túnel de Alicia
la cálida madriguera
que nos lleva a ninguna parte?
Apretujados y ciegos
caemos sin escape.
Vamos por la dosis perfecta
que nos engrandezca el alma.
Cómo saber dónde, cuándo, cuánto
si lo suficiente ni se mide ni se pesa.
Corremos detrás del conejo
del reloj sin agujas,
del destartalado mecanismo
-vida y muerteespejismo
sutil que mide nuestros actos.
Mientras atravesamos llenos de pánico
con los bolsillos llenos de monedas falsas
este mundo como único posible escenari
o.

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