EL TIEMPO EN UNA DIAPOSITIVA de OSCAR DOMÍNGUEZ

Cada vez que me miras
me sacude una tormenta eléctrica,
soy un hombre alcanzado por un rayo
y el rayo no cesa.

Cada vez que me miras
haces palidecer a la sombra que me sigue
de puntillas
con el deseo de no asustarme o quizás sí.

Hoy he descubierto
las huellas que a su paso deja el silencio
porque aquello que no se dice no se pierde
pero tampoco permanece.
He descubierto
que a tu lado es imposible que habite
la soledad
porque con una sonrisa ocupas todo el espacio.

Hoy he descubierto
que mi corazón a veces se parece
al tiempo en una diapositiva o a los ojos
de un viejo amigo en las fotos,
he descubierto
que junto a ti los sueños son razonables
y la realidad una espiral de locura
cada vez que pronuncias mi nombre.

Cada vez que te miro
escucho la voz de Benjamín Prado
en un Iceberg sentimental
advirtiéndome del poder oculto en tus labios Titánicos.

Cada vez que te miro
la vida se convierte en un helado de fresa
temeroso de derretirse
por culpa de unos labios indecisos.

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