CUANDO LA LUNA SE VA DE FIESTA de MERCEDES FERNÁNDEZ TIRADO

Cuando la luna se va de fiesta,
ella luce llena.
Y vacía mi botella.

De blanco armiño,
mi niño,
dibuja su sonrisa
curvatura que deprisa
adivino en el espejo
de un mar quieto.

(A la luna le dió risa
-por mí o mi botellaque
hablase así de ella.)
Se subió a mi azotea,
y me prendó el taconeo
de su pose de flamenca.

-Tacatá.

¡Mírala!,
tan contenta
y a su son.
Sin ton,
pero conmigo.

Sin abrigo,
y al abrigo de la noche
que la lleva en su coche
de parranda y trasnoche
hacia otra madrugá.

-Tacatá,
tacatá,
tacatá.

La luna menguante
bailotea sin dueño.
Me roba el sueño
con su blanco guante
y su pícaro guiño.
¡Durmamos mi niño!

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