LA PIEL DE LOS DIAS, de Soledad Bezanilla



Esa piel de las manos estrechadas
los brazos, abrazados, de torsos
esculpidos, de piernas entrelazadas
de pies caminando, danzando, saltando
asfaltos, tierras, arenas
dejando huellas errátiles
entre el impuro olvido
de nuestra ya no desigual vestidura
se me hace sombra arrebatada
embriagada de olvido
puedo curvar la madrugada
para hacer más mío el tiempo y
dártelo y hablarte por fin
de la primavera, de la piel
del aire, del viento, de la luna, del sol
deslizándose por mis modestos hombros
suspendidos como una sábana
donde se sueña mientras los días
hacen, deshacen, mudan la piel.

fotografía de Isidro R. Ayestarán

1 comentario: