LA MADRE HERIDA, de Juanjo Galíndez



Entre tu tendencia a mecer
la primera luz
por el caminito de plata
desaparezco sin apenas nada.
Entre tu vaivén en mar
inundando el recuerdo
con sabor a sal y a nada.
Entre la cabeza agrietada
y la fisura del olvido
tras el siguiente resoplido
para quedar con nada.
Mojado en vida,
empapado en rastros de realidad,
asomándome a la fe
que termine con mi sed
para quedarme contigo.

fotografía de Isidro R. Ayestarán

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