Poema de Alen Kerish



Ya pagué todas mis deudas a quien mereció cobrar,
las que no será la vida quien me las hará pagar. (EUKC)
Sin parar de sonreir
inundas de felicidad
todo este entorno hostil.

Cuánto tengo que aprender,
acaudalado de oquedades,
de tu humanidad,
de tu divina gracia.

Pero tu luz se refleja
en mi piel de hojalata,
ojalá fuese más cálida,
pero tu luz no penetra
la oscuridad de mi alma.

Cómo bajar la guardia
y rendir la espada,
desterrando la guerra,
si la sangre me alienta.

Cómo aplacar los infiernos,
repletos de llamaradas,
si sólo siento ese fuego
y sin él no siento nada,
excepto haber dejado
tu sonrisa quebrantada.

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