EL OCASO de ÁNGEL GÓMEZ DEL POZO


Ya es tarde , demasiado tarde
para aprender el oficio de las poses
y ensayar las pausas oratorias
como injerto que crece en tronco ajeno.
Se han marchitado los otroras,
los peldaños del ara
inician su sprint hacia el exilio,
los labios de lo estéril
asfixian la cátedra del gozo.
Eros desertó sin previo aviso
como quien despierta de un sueño
en la mitad de la aventura .

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