BALADA PARA UN APOSTADOR de LEONARDO ALEZONES LAU


En el cajón de la mesa del hotel
con una biblia entreabierta
el revólver con tres balas descansa
las sienes en mitad del predicamento
esperando si la bala llega a la ruleta en mala hora
muerde la mejilla y la nuez
destila tu licor agrio
y atrasa el nacimiento de un par de sílabas
¡azar!
El jugador pierde nuevamente
su caballo ha llegado de último
hizo escaramuzas y valses
en el cajón de la mesa del hotel
queda regado algo de munición
entre revistas viejas y un pasaje
que alguien más subrayó
tiene el tiempo a favor
el caballo resopla, las heridas
pareciendo un dragón de sangre y jadeo
ve que aquel de las postales no es él
por esta emoción bravía
se ha ido el dinero para un hijo
la mujer separada y vuelta a casar
basta que caiga como martillo su reproche
y la cucaracha del baño al fin
nada los restos de jabón y cabello de la ducha
¿mañana? ¿habrá o no un mañana?
Mejor entra a afeitarse el rostro
quince minutos antes del amanecer
la luz temblorosa estalla en el neón
frente al espejo se mira ya hastiado de vivir así
recuerda los tiempos de gloria en los hipódromos
las noches repletas de mujeres en el billar
de las que sólo acarrea deudas
de repente suena el teléfono y atiende
guarda una selección
escucha y marca cada recuadro
la bala es otra mariposa de alas fieles al cenit

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