DAFNE RESCATADA de ANTONIO ZAPATA


¡Oh, flor!,
que al amor te cierras marchitada,
deja
que mis dedos
toquen tus pétalos,
que habiten húmedos tu umbral reseco.

Abrete de nuevo,
¡oh, flor!,
que aún muestras lozanía,
entrégate a la piel que va creciendo hacia
tu cáliz,
inmensa y tibia
para llenar el vacío
de tus perdidos años

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